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Histeria, cine y vibradores.


Una de las cosas que mas he echado de menos durante mi estancia fuera de mi tierra ha sido el cine. Si te has criado entre cintas en blanco y negro, estudiando por las noches como escribir Hitchcock sin olvidarte ninguna letra, visitando videoclubs por el mero placer de ver caratulas y leer sinopsis... un cambio de país te destroza.


Que si, que había internet, por supuesto. Pero Alemania no es amiga de las descargas y al señor de Megaupload se lo cargaron. Así que tuve una crisis. Y cuando llegue a Barcelona me faltó tiempo para correr a ver la programación de mis dos cines preferidos, el Melies y el Verdi.

Al final me decidí por Hysteria. Una comedia basada en echos reales, sobre como el doctor Joseph Mortimer Granville creó el primer vibrador. La verdad muy recomendable. Dejando de lado la típica historia de amor con final feliz, me pareció una película que hace pensar bastante sobre el concepto de histeria; sobre como ese concepto medico se utilizó como cajón desastre donde se colocaban un montón de síntomas que unidos llegaban a catalogar a la gran mayoría de las mujeres como histéricas.

Algunas cosas que me resultaron curiosas:

La manera de suavizar los síntomas según los médicos era un masaje pelvico vaginal, cosa curiosa, si se piensa desde el punto de vista de la época, donde no se creía en el orgasmo femenino

La histeria fue considerada enfermedad por el gremio medico hasta 1952, año en que la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad legítima, sino un mito anticuado.
Se le dio vida eléctrica al vibrador una decada antes que a la aspiradora o a la plancha.


Links molones para seguir informandose: Histeria femenina y vibradores en la wikipedia

Obsesiones cinematográficas, Parte 3.
Secretary


Bajo mi punto de vista, Steven Shainberg dirigió una obra maestra. Para mi fue la primera película que hablaba de BDSM como yo necesitaba oírlo. No como algo frío que sólo sucede en clubs, si no como algo mucho más profundo. Shainberg hablaba de amor, de entrega, de conocerse a uno mismo; hablaba de los miedos, de la falta de autoestima, de lo poco que debe importante la opinión de los demás... y de lo grande que es encontrar a alguien con quien compartir la vida y experiencias tan maravillosas como las que nos explica en su película.

Años después dirigiría una biografía sobre Diane Arbus, y en ese momento pasó al podium de mis referentes.

Ellas, Parte I. Louise Brooks



Louise Brooks, siempre perfecta.

Obsesiones cinematográficas, Parte 2.
La naranja mecánica



Siempre he querido ir a un bar y beber lo que Alex y sus drugos tomaban en el Milkbar Korova, Moloko con Vellocet. Y rellenar mi vaso con la leche de las tetas de un maniquí.

Una de las imágenes que me ha perseguido desde los 15 años es ese bar. El Milkbar Korova me fascina, con esos sofás, esas esculturas... He de reconocer que durante un tiempo fue escenario de muchas de mis fantasías.



La estética de la Naranja mecánica nos dejó anonadados a muchos, Allen Jones fue el artista encargado de las esculturas que decoraban ese bar. Y la verdad, me encanta su trabajo! Investigando un poco he descubierto, que también diseñó el escenario de Maitresse. Por si quedaba alguna duda de sus tendencias fetichistas...




Si os obsesionan los maniquís y las esculturas de Allen Jones, tanto como a mí, podeis ver más sobre él aquí

Obsesiones cinematográficas, Parte 1.
Bilbao




Creo que soy cinéfila desde que tengo uso de razón. Con 6 o 7 años mi padre me sentaba delante del sofá a devorar películas como: Lo que el viento se llevó, Matar un ruiseñor y demás clásicos en blanco y negro. Con 8 años, tenía mi propia tele en la habitación, y en pocos meses heredé el viejo video Beta con una colección estupenda de películas tipo: Escuela de sirenas o Diez negritos...
A partir los 13 años tube una época de obsesión con el cine español, mis padres me compraban coleccionables, solía alquilar 3 o 4 películas por semana y con los años llegué a ser socia de unos 9 videoclubs.

Recuerdo que fue por esa época cuando, un día haciendo Zapping, di con una escena que me impresionó. La película era Bilbao.



No la he visto desde entonces, y la verdad es que no se si quiero volver a verla, porque tal vez mi recuerdo sea mejor que la realidad. La escena de la cocina, él por detrás, la leche caliente derramándose por el culo... Ella bailando, con esas tetas y ese pelo, ella atada...

Si, definitivamente, si he de escoger una película que me excitara y que marcara mi sexualidad, desde luego sería de Bilbao. Viva Bigas Luna!